Hacía Itaca

Blog sobre dinamización lectora en el entorno escolar y escritura creativa.

Tarde de erizos y golondrinas.

El más potente ítem evaluador para cualquier narrador oral que pretenda mecer con éxito las palabras ante el público infantil, es sin dudarlo, la aparición súbita y miseriosa de la locución “otra vez”.

Si ésta, cuasiformularia, es emitida directamente desde el corazón de un niño, se darán entonces todos los mimbres para que la literatura oral comience a tejer su manto de memoria tal y como ha venido haciendo desde la larga noche de los tiempos.

A este respecto y ante tamaño enigma, la gramática histórica desvela que en su unión, “otra” del latín alterum y “vez” del latín vicis, crea en nuestra mente la idea de turno sucesivo, o lo que es lo mismo: repetición.

Si desde un punto de vista puramente cognitivo tenemos en cuenta que repetir estímulos contribuye a fortalecer la memoria y reforzar el proceso de aprendizaje, ese “otra vez”, la más de las veces esquivo, cuando aparece, lo hace como piedra ángular de la casa de palabras que cada niño gusta construirse cuando se le ofrecen cuentos de tradición oral.

Desde la actividad de Fomento de la lectura nos acercamos a la fábula de El erizo y la Golondrina, recogida en el libro Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara. Cuentos escuchados, recogidos y escritos por Ana Cristina Herreros e ilustrados por Daniel Tornero.

La astucia del erizo nos dio pie para la realización de diferentes actividades:

Segura estoy, que no todas las tardes han de ser tardes de erizos y de golondrinas, no obstante la de ayer, fue para ésta que aquí les escribe una tarde de las de “otra vez”, tardes no sólo de repetir sino de las de recordar en el sentido plenamente emocional y etimológico de volver a pasar (re) por el corazón (cordis).

Puntuación: 1 de 5.

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