Hacía Itaca

Blog sobre dinamización lectora en el entorno escolar y escritura creativa.

Sobre literatura y feminismo.

Ésta que aquí ante tus ojos se muestra, es una reflexión acaecida al amor de un curso impartido por el autor y profesor de lengua y literatura española Alonso Guerrero a través de la Asociación AUPEX de Extremadura.

En aquel curso, degustamos textos de autoras coetáneas a diferentes épocas literarias imbuídas en un intervalo temporal que discurría desde la conocida Generación literaria del 98 hasta nuestros días.

Ésta no es más que una opinión formada desde la más absoluta liberdad de creación a partir de la reflexión sobre una serie de textos dados. Una opinión que expongo hoy al hilo de los diferentes hilos temáticos que nos ayudan a conformar la madeja del feminismo entorno a la fecha del ocho de marzo.

Dicen que de bien nacidos es ser agradecidos por lo que voy a tener a bien
comenzar esta pequeña disgresión, agradeciendo esta propuesta de difusión cultural a
través de la literatura que nos llega desde AUPEX.
Afortunados somos en Extremadura de poder contar con este tipo de asociaciones que
democratizan la cultura, ayudandonos con ello a seguir avanzando por el complejo
camino de la formación e incentivando aún más si cabe, el desarrollo de nuestro
pensamiento crítico.
Justo es además visibilizar, dar voz a quienes deliberadamente han sido
silenciadas a lo largo de toda la historia, viéndose con demasiada frecuencia apartadas de
los manuales que han venido dando contenido a la enseñanza oficial.
Quienes asistimos a este tipo de propuestas lo hacemos desde el convencimiento de que
aún hay que ayudar a pulir el azogue al espejo de la realidad literaria, para que nos
ofrezca la totalidad en su reflejo.
Este curso nos pone ante el relato de la mujer en literatura desde finales del XIX, durante
todo el siglo XX y en la actualidad.
Un relato literario el de la mujer, desde una óptica distinta al del hombre, un relato
impregnado siempre por el afan de ser ellas mismas.
Todas o la mayoría se quejan de su invisibilidad y la mayoría rechazan ser sólo el “ángel
del hogar.”
Galdós ponía estas palabras en boca de Tristana “Necesito comerme libremente la hierba,
que crecerá más arrancada del suelo por mis dientes. No se hizo para mí el establo. Necesito la
pradera sin término.

Las mujeres del curso, escriben para mostrar y mostrarse, para comunicar, para dejar
memoria y para ser libres.
La palabra refiere una realidad que si no se nombra no existe, escribir puede ser
equiparable a escribir para ser ,incluso a escribir para dejar memoria. Desde el principio
de los tiempos, dejar memoria a través del relato ha sido una constante ,así es como nos
han llegado los cuentos de tradición oral, los mitos o las leyendas fundacionales. Hay
quien sostiene que los cuentos de tradición oral han viajado siempre al arrullo de la voz
de una mujer.

Desde la obra Vindicación hasta nuestros días hemos asistido a un relato femenino
incrustado siempre en su contexto histórico: relatos de compromiso social, denuncia,
empoderamiento, preocupaciones comunes, ideas sobre la sociedad, existencialismo,
crítica de la sociedad que cortaba libertades durante el franquismo…
Desde la atalaya de nuestro siglo actual, cabría preguntarse por la preocupación común,
generacional ¿Ya no hay preocupación sobre temas comunes? ¿No hay líneas literarias
comunes entre las escritoras y escritores actuales?

A día de hoy el monstruo de la industria cultural se place en fagocitar lo que se entiende
por literatura como arte.

En una época en la que lo que prima es la autoedición, lo comercial que por supuesto es
lo que vende y con lo que se puede mercadear desde nuestra sociedad capitalista,
¿Superaremos este trance, estando abocados al abismo de una sociedad dónde lo digital
prima sobre lo humano?

Ante esto, personalmente, creo que cada época ha tenido que luchar contra sus propias
crisis, contra sus propios gigantes cual quijote cervantino.
Hasta que la deshumanización a la que nos abocan las nuevas tecnologías llegue o no, lo
clásico permenecerá a día de hoy tal y como permaneció a día de ayer.
Aprehender lo bello y lo sublime a través de una obra literaria, apelar a las emociones,
sentar paradigmas contribuyendo al desarrollo personal a través de la adquisición de un
pensaminto crítico, esto solo puede ser humano.
Frente a la Inteligencia artificial de usar y tirar, frente a lo fácil, a las creaciones de
consumo, ha de prevalecer lo humano, lo bello, lo intangible aquello que nos hace ser.
En otro curso, nos hacían reflexionar sobre la expresión somos lo que leemos, y así es.
La literatura nos va conformando como personas pero no somos sólo lo que leemos sino
que además somos también todo lo que aún nos queda por leer.

A lo largo de esta disgresión he hablado de lo bello, lo sublime, el ser… temas todos ellos
que nos abocan a la filosofía, tan denostada desde la educación actual. Los poderes
públicos deberían proteger las humanidades. En algún momento este país debería
plantearse un pacto de estado real, que proteja nuestro derecho a formarnos en
humanidades, un pacto por la educación libre y necesaria lejos de consignas ideológicas.
Como medio de protección de la creación artística literaria, nos queda aún la esperanza
de poner nuestra pequeña huella, plantar nuestra semilla a través de la educación no
formal : acciones de voluntariado, asociacinismo, grupos de teatro amateur.
Sólo a través de la educación no formal en mi caso, he podido encontrar la voz de
muchas de las que en este curso se han nombrado. Es triste admitirlo pero seguimos
necesitamos como necesitaba la galdosiana Tristana formación y libertad para poder ser
nosotras mismas.

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