Blog sobre dinamización lectora en el entorno escolar y escritura creativa.

  • El por qué de la poesía en el aula.

    «…Un niño con un libro de poesía en las manos, nunca empuñará un arma…»

    Gloria Fuertes.

    La poesía como recurso pedagógico en las aulas, debería tenerse en cuenta como potente herramienta educativa.

    Conmover a través de la palabra, emocionar, siempre ha sido el tesoro mejor guardado de quienes han sabido dar forma sublime a las palabras ayudados por el cincel de la poesía.

    Vinculada desde la antigüedad con los dioses siempre ha sido más profundamente humana que divina por su capacidad de transmisión de belleza, sentimientos y emociones.

    Acercar a los niños a la poesía es llevar a los niños al dominio de la lengua. Dejarles pasear por las orillas del ritmo, invitarles a bailar, jugar y cantar los sonidos del idioma quedando éste fijado en su memoria.

    Apolo dios de la poesía.

    La lectura de poesía durante la infancia y la adolescencia:

    • Afianza la percepción del ritmo y su conciencia fonética y fonológica.
    • Amplía el vocabulario: Ayuda a afianzar las palabras ya adquiridas y añade otras nuevas.
    • Pone al alumando en contacto directo con lo simbólico y lo mágico muy cercano a su universo infantil.
    • Estimula su creatividad y memoria.
    • Ayuda al alumnado en su proceso de aprendizaje de escucha activa.
    Poesía visual (Esther Rodrigo). Manualidad duende de otoño, niños y niñas de Fomento de la lectura del CEIP Virgen del Casar de Portaje.




    Aprovechando la caída de la hoja sobre el fragor del bosque otoñal hemos conocido a Dorado, un duende de otoño que ha venido a trabajar poesía, palabra, ritmo e imagen con nosotros.




    Aprovechando la caída de la hoja sobre el fragor del bosque otoñal hemos conocido a Dorado, un duende de otoño que ha venido a trabajar poesía, palabra, ritmo e imagen con nosotros.

    DORADO, DUENDE DEL OTOÑO

    Dorado es mi nombre

    soy un duende juguetón

    pinto bosques de amarillo,

    dorado y marrón.

    Siembro de hojas los bosques

    tras cada lluvia soñada

    soy un duende del otoño

    duende de gran vocación.

    Pinto hojas de amarillo

    dorado y marrón.
    Esther Rodrigo


    Puntuación: 1 de 5.
  • Zapatitos del ayer.

    En ocasiones el silencio, abre la puerta a la noche, pérfida guardiana de tesoros prohibidos. Es entonces cuando afloran esos recuerdos impulsados por algún resorte diabólico que nos acecha, hostiga y acosa hasta dejarnos asustados y escondidos tras un reloj de pared como cabritillo que nunca debió confiar en la oscura patita que asomaba por debajo de la puerta.

    Sólo entonces, comprendes que en la inmensidad de la noche no hay posibilidad de guarida. Que tras las doce campanadas, no existe hechizo que de cobijo a la madeja del destino. No hay magia capaz de hilar la vida.

    En esta noche callada y sin luna, no puedo evitar acordarme de Dorothy y sus zapatos. Aquellos zapatitos mágicos, plateados, que a cada golpe de suela levantantaban a la niña de acá para allá, de Este a Oeste o de Norte a Sur. Eran el faro perfecto ante la inmensidad de una tierra extraña.

    ¿Plateados o rojos? Quizás rojos. Rojo debió de ser el color de aquellos que una vez encontré mientras rebuscaba en el fondo de una vieja mesilla. Permanecían inmóviles y polvorientos en casa de la abuela, aquella casa inmensa traspasada de luz en todos sus balcones.

    Rojos. Rematados por un coqueto tacón carmesí que sonaba y resonaba alegre bajo mis pies, intentando dibujar los pasos antaño aprendidos por mis padres en su juventud bajo las partituras de la orquesta Mambo y la Tucán.

    Segura estoy de que en más de una ocasión, de niños, parábanse curiosos ante la puerta del baile de Tío Jaime en la plaza, soñando con bailar mientras observaban a los mozos y mozas que se daban cita allí cada Domingo.

    Rojos, bailarines y divertidos. Más de una vez hubieron de sonreír ante la ocurrencia de Tía Paula, quien acostumbraba a «repartir cera» a golpe de bolsa bien llena de duros, a los pillastres morosos que se intentaban colar en su pista de baile.

    Rojos, bailarines, divertidos y viajeros. Al principio se conformaban con pequeños trayectos, desplazamientos cortitos a las poblaciones aledañas en calidad de animadores del naciente club de fútbol local, San Andrés. Aunque en alguna ocasión soñaron con volar tan lejos que llenaron de colores la sal del mar.

    Y de la sal del mar a la algarabía en las aguas dulces del río Alagón durante los últimos compases del mes de Julio.

    Cada dieciocho del mes, con motivo de no se qué impuesta y obligada celebración nacional, recorrían los zapatitos la entonces palpitante Aceña del Duque. Un remoto hoy, abandonado lugar.

    Zapatitos soñadores, zapatitos viajeros, zapatitos juguetones… Zapatitos testigos en su inocencia de la emoción que invade a los niños la llegada de atracciones como “las cubas” o “las volanderas”durante los días de feria.

    Pero llegó el momento del fuego… Fuego inmenso, arrebatador, fuego que funde corazones de plomo, fuego que sabe arrastrar consigo a bellas bailarinas junto a los soldaditos cojos. Fuego que marca siempre cuál es el camino amarillo de baldosas a seguir. Fuego que llevaba en sí la inmensidad de unos ojos y el amor.

    Y tras el amor caminan mágicos los zapatitos del ayer y del hoy condenados errantes del destino. Caminan aplastando brujas de Norte a Sur, de Este a Oeste mientras persiguen corazones de hojalata.

    Estos zapatitos del ayer, caminan y caminan y nunca dejarán de caminar por siempre y para siempre jamás.

    El Telar. Revista Cultural de Torrejoncillo. Año 2017.

    MIS SITIOS PREFERIDOS:

  • Veinticinco de Noviembre

    Algunos, o tal vez muchos, puede que sean los años que ando en relaciones con libros infantiles de lo más variopintos: libros alegres, libros fantásticos, algunos en formato cómic, otros de mínimo tamaño…Todos ellos, eso sí, adornados con potentes ilustraciones para asombrar con ellas a esta generación de niños y niñas hiperdigitales.

    Soy solo mía de Raquel Díaz Reguera llegó a mis manos mecido por una amplia sonrisa y unos ojos alegres. Llegó sin avisar, como llega todo lo que ha de permanecer impreso en algún lugar de la memoria.

    Soy sólo mía no es alegre, ni fantástico, ni se nos preenta en formato cómic… Es un libro de los que laceran la piel con el roce de sus páginas.

    Comprometido en la denuncia de la vergonzante lacra que emponzoña cada día más nuestra sociedad, es un libro que remueve y quema por dentro.

    Porque Ratona, «supo que aquel día era el primero de una nueva vida que solo podía ser mejor que la que había dejado atras.»

    No pasa ni una hora desde que terminó la conmemoración del día que nos marcamos en el calendario como 25 de Noviembre Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y no quiero dejar de pensar en la llaga que dejó este libro sobre mis dedos, la huella en mi corazón; ni en los vivarachos ojitos que sabios, lo puesieron en mis manos y me pidieron lo contase alto y claro con mi voz.

    Porque como señaló la ilustre pedagoga María Montessori «La sabiduría comienza en la admiración de las cosas simples que los niños perciben con claridad».

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  • SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA.

    Fue un 25 de febrero de 1983 cuando las Cortes generales aprobaron el Estatuto de Extremadura, la norma institucional básica de nuestra comunidad. Por ello es que desde hace ya no pocos años, esta fecha se va consolidando como celebración pedagógica a través de actividades que definan nuestra identidad cultural.

    Este curso nuestro calendario laboral tiene marcada como fecha de celebración la comprendida entre los días que van del 27 al 3 de marzo.

    Como actividad de identidad comunitaria, he optado por trabajar para la ocasión el cuento de tradición oral La Jormiguita, cuento adaptado del repertorio de Cuentos Extremeños de animales de Juan Rodríguez Pastor.

    Por aquí os dejamos nuestro podscat para el canal de radio Portalibrín FM y el cuento redondo portátil que nos llevamos a casa para poder hacer lo que más nos gusta: contar desde nuestras palabras.

    Cuentos redondos con iconos para contar de manera sencilla.

    PODSCATS PARA EL CANAL PORTALIBRÍN FM
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