Ese día se rinde homenaje y reconocimiento a esos espacios culturales que albergan, en palabras del mismísimo Borges, al más asombroso instrumento inventado por el hombre: el libro.
«De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo (…) (…) Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación».
La fecha elegida recuerda la sinrazón trágica de la destrucción de la biblioteca de Sarajevo durante la Guerra de los Balcanes.
Desde la Actividad de Fomento de la lectura nos hemos querido asomar a uno de esos espacios plenos de paz junto a Enrique, un niño al que le gustan los libros de una manera muy, muy especial…
Y tras un maravilloso cuenta-cuentos : El íncreíble niño comelibros de Oliver Jeffers, uno de los autores más representativos de la Literatura Infantil y Juvenil a nivel internacional, nos hemos inspirado con la entretenida técnica del colagge para crear este maravilloso libro de recomendación lectora que podrás leer presionando el circulito amarillo del recuadro.
Por si no nos has leído te dejamos nuestro trabajo y recomendación lectora en este vídeo:
¿ Qué aún no conocéis este asombroso libro? Pues corred sin perder tiempo ante la puerta de la biblioteca más cercana.
El misterio atávico que supone el paso del tiempo al ritmo de las estaciones del año, y su no menos enigmática conexión con las emociones humanas, ha venido a explicarse desde la literatura a través de los más fascinantes relatos mitológicos.El Rapto de Perséfone, es uno de ellos.
Hades – dios del inframundo- rapta a la ninfa Perséfone -hija de Démeter / Ceres– la diosa protectora de los ciclos naturales y la fertilidad de la tierra.
Su ausencia provocará tal tristeza en la diosa que dejará morir al planeta. Para dar solución a este desastre natural y paliar en parte la pena desmedida de la diosa madre, Zeus acuerda con Hades que la ninfa vuelva junto a Ceres durante seis meses y que pase el resto del tiempo junto a su esposo en el suntuoso palacio del infierno.
Cuando Perséfone vive con Ceres es tiempo alegre de primavera y verano pero cuando baja al averno es tiempo otoñal y de invierno.
De este mito hemos querido aprovecharar alguno que otro de sus elementos para conectar el otoño con el Fomento de la lectura. Así, el fruto otoñal de la granada, culpable en parte de que la ninfa tenga que vivir bajo la oscura tierra, nos ha servido de soporte artístico para proponer y jugar a las adivinanzas.
Como base para narrar desde la oralidad este extraordinario relato nos hemos basado en el libro Mitología para niños: El rapto de Perséfone; escrito por Javier Alonso López e ilustrado por PeeKaboo Animation que podéis encontrar en la editorial Shackleton Kids.
¿Qué la mitología es muy densa para explicarla a los niños? Nada más lejos de la realidad. El relato mitológico es un relato fantástico, tradicional que conecta al niño con un mundo que le es muy cercano: el de los prodigios, la creatividad y la fantasía.
No es fácil ser hijo de emigrante. No es fácil, ser hijo de aquel que tuvo que tomar la decisión de abandonar su pan, su casa… sus hermanos.
El emigrante no logra jamás hundir raíz alguna en la tierra que pace y es por ello que se empeña en hilar una y otra vez el enmarañado ovillo de la vuelta.
Y es que todo emigrante, teje y desteje cual Penélope, la madeja del retorno. Y mientras teje y teje y vuelve a destejer, atesora fotos, costumbres y lo más preciado: su lengua.
_»Jigu, jiguera que son de mi tierra» recitan con orgullo una y otra vez, acentuando el sonido áspero de la tierra, cuando alguien les pregunta si son de un lugar determinado, de ese lugar que al pronunciarlo siembra un poso amargo en la boca.
_»Extremeño, sí señor, soy de Extremaúra_. De «Extremaúra la bella/ tierra de conquistadores» como decía Porrinas.
El emigrante Torrejoncillano, trata de conservar y transmitir a sus hijos, las palabras que aprendió de sus padres.
Y es por ello que: los nietos de los «pringonis«estan jartitus de almorzal pringás que no tostadas. Y es más, despues de gastar sus energías jugando al esconderichi, se relambian los jocicus pensando en la merendilla de la abuela.
Los nietos de los pringonis, cuando de chiquininos comienzan a querer andar han de poner cuidado no vayan a jocical.
Y cuando los nietos de los pringonis se ponen a jugar algún recatiñoso entre ellos seguro encontrarás.
Si uno es nieto de pringonis no meterá nunca el pie en un bache, siempre lo hará en un jochi.
Los hijos y nietos de pringonis salen siempre a comprar bolas en lugar de pimientos y gustan de pedir en los comercios siempre calzonas nunca pantalón corto…
Y cuando por su pringón vocablo al ombligo necesitan nombrar, no digo ná la que se puede liar.
No es fácil ser hijo de emigrantes. Uno no sabe nunca donde está su pequeño fondo de tierra, ni a qué palabras pertenece… por eso, los padres esconden con mimo en el corazón de sus hijos un hilado de palabras con el que ayudarles a tejer y a destejer en el telar inabarcable del regreso.
El más potente ítem evaluador para cualquier narrador oral que pretenda mecer con éxito las palabras ante el público infantil, es sin dudarlo, la aparición súbita y miseriosa de la locución “otra vez”.
Si ésta, cuasiformularia, es emitida directamente desde el corazón de un niño, se darán entonces todos los mimbres para que la literatura oral comience a tejer su manto de memoria tal y como ha venido haciendo desde la larga noche de los tiempos.
A este respecto y ante tamaño enigma, la gramática histórica desvela que en su unión, “otra” del latín alterum y “vez” del latín vicis, crea en nuestra mente la idea de turno sucesivo, o lo que es lo mismo: repetición.
Si desde un punto de vista puramente cognitivo tenemos en cuenta que repetir estímulos contribuye a fortalecer la memoria y reforzar el proceso de aprendizaje, ese “otra vez”, la más de las veces esquivo, cuando aparece, lo hace como piedra ángular de la casa de palabras que cada niño gusta construirse cuando se le ofrecen cuentos de tradición oral.
Desde la actividad de Fomento de la lectura nos acercamos a la fábula de El erizo y la Golondrina, recogida en el libro Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara. Cuentos escuchados, recogidos y escritos por Ana Cristina Herreros e ilustrados por Daniel Tornero.
La astucia del erizo nos dio pie para la realización de diferentes actividades:
Segura estoy, que no todas las tardes han de ser tardes de erizos y de golondrinas, no obstante la de ayer, fue para ésta que aquí les escribe una tarde de las de “otra vez”, tardes no sólo de repetir sino de las de recordar en el sentido plenamente emocional y etimológico de volver a pasar (re) por el corazón (cordis).