Blog sobre dinamización lectora en el entorno escolar y escritura creativa.

  • Tarde de erizos y golondrinas.

    El más potente ítem evaluador para cualquier narrador oral que pretenda mecer con éxito las palabras ante el público infantil, es sin dudarlo, la aparición súbita y miseriosa de la locución “otra vez”.

    Si ésta, cuasiformularia, es emitida directamente desde el corazón de un niño, se darán entonces todos los mimbres para que la literatura oral comience a tejer su manto de memoria tal y como ha venido haciendo desde la larga noche de los tiempos.

    A este respecto y ante tamaño enigma, la gramática histórica desvela que en su unión, “otra” del latín alterum y “vez” del latín vicis, crea en nuestra mente la idea de turno sucesivo, o lo que es lo mismo: repetición.

    Si desde un punto de vista puramente cognitivo tenemos en cuenta que repetir estímulos contribuye a fortalecer la memoria y reforzar el proceso de aprendizaje, ese “otra vez”, la más de las veces esquivo, cuando aparece, lo hace como piedra ángular de la casa de palabras que cada niño gusta construirse cuando se le ofrecen cuentos de tradición oral.

    Desde la actividad de Fomento de la lectura nos acercamos a la fábula de El erizo y la Golondrina, recogida en el libro Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara. Cuentos escuchados, recogidos y escritos por Ana Cristina Herreros e ilustrados por Daniel Tornero.

    La astucia del erizo nos dio pie para la realización de diferentes actividades:

    Segura estoy, que no todas las tardes han de ser tardes de erizos y de golondrinas, no obstante la de ayer, fue para ésta que aquí les escribe una tarde de las de “otra vez”, tardes no sólo de repetir sino de las de recordar en el sentido plenamente emocional y etimológico de volver a pasar (re) por el corazón (cordis).

    Puntuación: 1 de 5.

  • Cuando Hitler robó el conejo rosa. Judith Kerr.




    «Ana comprendió que si Hitler no hubiese llegado al poder, nada de aquello habría ocurrido. Tal vez, seguiría en su casa de Berlín con el conejo rosa en su cama”.

    La triste y monótona cadencia que siguen las hojas en otoño al dejarse caer quizás me haya espoleado hasta las mismísimas páginas de uno de mis libros “de oídas”: Cuando Hitler robó el conejo rosa de la escritora alemana Judith Kerr. (1971)

    Mucho no ha de hacer desde el día en que mencioné este título en un ejercicio de reflexión profunda y por escrito que nos pidió Pilar López Ávila_ autora de Ayobami y el nombre de los animales_ sobre aquellos libros que de manera consciente o inconsciente han ayudado a forjar el perfil de aprendices de escritor de todos los que decidimos embarcarnos junto a ella en la emocionante aventura – por supuesto online acorde con los tiempos – del aprendizaje sin prisa pero con pausa que suele darse a lo largo de nuestra adulta vida.

    ¿Somos lo que leemos? Arrojaba Pilar esta cuestión cual pesado fardo ante nuestros pies.

    Y para responder a ello, decidí establecer una clasificación literato-emocional compuesta por tres categorías narrativas: narraciones orales, narraciones leídas y narraciones “ de oídas”.

    Las primeras, las más de las veces improvisadas por papá, ahuyentaban ese atávico miedo a la oscuridad que acecha cual lobo malo de cuento agazapado tras la rendija de una puerta. Tampoco podían faltar, las que desde la voz dulce de mamá arrullaban cada noche hasta el sueño, al tiempo que una ociosa bruja luchaba por entregar de una vez su venenosa manzana.

    El tercer y último lugar correspondía pues a las de oídas. Sí, narraciones oídas pero nunca leídas; Esas mismas que de manera fugaz dejaban verse entre conversaciones preadolescentes hasta decidir emparedarse en algún lugar recóndito de la memoria por tiempo indefinido, para ser algún día rescatadas a la manera de aquel juego de patio que poco a poco había ido dejando ya de emocionar.

    A esta última categoría literato-vital es a la que durante décadas decidí adscribir esta novela. Publicada por vez primera en 1971, con tintes autobiográficos, narra en primera persona como la sorprendente victoria del partido Nazi con el consiguiente ascenso de Hitler hasta el poder en la Alemania del 33, trastroca por completo la vida de Anna y de toda su familia.

    La mirada de Anna nos lleva a transitar por la vida difícil de aquellos que han de dejar todo atrás con tal de poner a salvo sus vidas.

    Un libro donde se intuye el canto mísero de los expatriados y también la locura de aquellos que han sido despojados de su propia identidad.

    Es un libro duro si uno se decide a leerlo entre líneas pero profundamente vitalista, ya que a pesar de todo, sus protagonistas tendrán una segunda oportunidad.

    No recuerdo bien si fue en la escuela donde hace ya más de treinta años escuché hablar de esta novela, sé que desde entonces me ha sabido esperar. Tampoco llegaré a saber si quizás el mismísimo Eolo, Dios impulsor de la flotilla sumud global, habrá tenido algo que ver en este afortunado rescate. Lo que sí se es que no sólo somos aquello que hemos leído, sino que además somos todo aquello que aún nos queda por leer.

    Puntuación: 1 de 5.
  • La Encamisá de Torrejoncillo desde el mito.

    De todas las leyendas que se señalan como hipótesis posibles de la Encamisá de Torrejoncillo (Cáceres), fiesta de interés turístico regional, hay una que me llama poderosamente la atención ya que vincula esta fiesta a un rito vetónico con el que se rendía culto a Ataecina, diosa del renacer, la fertilidad, la naturaleza, la luna y la curación.

    Exvoto de bronce dedicado a la diosa Ataecina.

    Sobre esta teoría versa un artículo de José María Domínguez Moreno «LA ENCAMISÁ», significado y orígen de una fiesta cacereña. Publicado en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. La lectura de este artículo donde se habla de una posible vinculación de la Encamisá con ritos ancestrales dió pie al siguiente relato:

    La Encamisá desde el mito.

    La noche tiende oscura su tela sobre el vuelo último de una cigüeña. En la atalaya, repiquetean furiosas las campanas, mientras que Invierno asoma tímido sobre la niebla gris de una escopeta.

    Atrapado queda el fuego tras un viejo farol.

    Una puerta se abre al cielo. El pueblo, encoje enorme su corazón. En cada mejilla asoma una lágrima.

    La eterna madre de la tierra, alumbra el camino durante la noche; divinidad fértil por siglos venerada, diosa de la noche y en la noche, dea sancta María; dea sancta Ataecina; dea sancta Proserpina.

    Cuentan que allá por el inicio de los tiempos, la más hermosa de las diosas madre, loca de dolor, desciñóse los cabellos dejándolos libres a su espalda en señal del más terrible de los duelos: Hades, rey de los infiernos habíale arrancado de los brazos a Proserpina, su hija, en la más plena juventud.

    Fue entonces, cuando la más hermosa de las diosas madre dejó de cuidar la tierra.

    Y en las tinieblas reinó el frío. Y quiso entonces, la más hermosa de las diosas madre combatir frío y tinieblas con fuego. Atrapado quedó éste tras la antorcha de un viejo farol.

    Desde aquel día mil teas encendidas alumbran por siempre cada año el camino hasta la hija.

    Y cada séptimo día del mes de diciembre: la blancura impoluta de la sábana raya el signo del camino.

    Y cada séptimo día del mes de diciembre: absorto sueña el fuego su crepitar de jachas y joritañas.

    Y cada séptimo día del mes de diciembre: baila sonámbulo el invierno mecido por el vals de su solsticio.

    Cada siete de diciembre truena por siempre PURA la escopeta, ahuyentando ese hado temible que gusta habitar mudo el corazón de los hombres.

    Cartel Encamisá 2024
  • El por qué de la poesía en el aula.

    «…Un niño con un libro de poesía en las manos, nunca empuñará un arma…»

    Gloria Fuertes.

    La poesía como recurso pedagógico en las aulas, debería tenerse en cuenta como potente herramienta educativa.

    Conmover a través de la palabra, emocionar, siempre ha sido el tesoro mejor guardado de quienes han sabido dar forma sublime a las palabras ayudados por el cincel de la poesía.

    Vinculada desde la antigüedad con los dioses siempre ha sido más profundamente humana que divina por su capacidad de transmisión de belleza, sentimientos y emociones.

    Acercar a los niños a la poesía es llevar a los niños al dominio de la lengua. Dejarles pasear por las orillas del ritmo, invitarles a bailar, jugar y cantar los sonidos del idioma quedando éste fijado en su memoria.

    Apolo dios de la poesía.

    La lectura de poesía durante la infancia y la adolescencia:

    • Afianza la percepción del ritmo y su conciencia fonética y fonológica.
    • Amplía el vocabulario: Ayuda a afianzar las palabras ya adquiridas y añade otras nuevas.
    • Pone al alumando en contacto directo con lo simbólico y lo mágico muy cercano a su universo infantil.
    • Estimula su creatividad y memoria.
    • Ayuda al alumnado en su proceso de aprendizaje de escucha activa.
    Poesía visual (Esther Rodrigo). Manualidad duende de otoño, niños y niñas de Fomento de la lectura del CEIP Virgen del Casar de Portaje.




    Aprovechando la caída de la hoja sobre el fragor del bosque otoñal hemos conocido a Dorado, un duende de otoño que ha venido a trabajar poesía, palabra, ritmo e imagen con nosotros.




    Aprovechando la caída de la hoja sobre el fragor del bosque otoñal hemos conocido a Dorado, un duende de otoño que ha venido a trabajar poesía, palabra, ritmo e imagen con nosotros.

    DORADO, DUENDE DEL OTOÑO

    Dorado es mi nombre

    soy un duende juguetón

    pinto bosques de amarillo,

    dorado y marrón.

    Siembro de hojas los bosques

    tras cada lluvia soñada

    soy un duende del otoño

    duende de gran vocación.

    Pinto hojas de amarillo

    dorado y marrón.
    Esther Rodrigo


    Puntuación: 1 de 5.