Blog sobre dinamización lectora en el entorno escolar y escritura creativa.

  • Zapatitos del ayer.

    En ocasiones el silencio, abre la puerta a la noche, pérfida guardiana de tesoros prohibidos. Es entonces cuando afloran esos recuerdos impulsados por algún resorte diabólico que nos acecha, hostiga y acosa hasta dejarnos asustados y escondidos tras un reloj de pared como cabritillo que nunca debió confiar en la oscura patita que asomaba por debajo de la puerta.

    Sólo entonces, comprendes que en la inmensidad de la noche no hay posibilidad de guarida. Que tras las doce campanadas, no existe hechizo que de cobijo a la madeja del destino. No hay magia capaz de hilar la vida.

    En esta noche callada y sin luna, no puedo evitar acordarme de Dorothy y sus zapatos. Aquellos zapatitos mágicos, plateados, que a cada golpe de suela levantantaban a la niña de acá para allá, de Este a Oeste o de Norte a Sur. Eran el faro perfecto ante la inmensidad de una tierra extraña.

    ¿Plateados o rojos? Quizás rojos. Rojo debió de ser el color de aquellos que una vez encontré mientras rebuscaba en el fondo de una vieja mesilla. Permanecían inmóviles y polvorientos en casa de la abuela, aquella casa inmensa traspasada de luz en todos sus balcones.

    Rojos. Rematados por un coqueto tacón carmesí que sonaba y resonaba alegre bajo mis pies, intentando dibujar los pasos antaño aprendidos por mis padres en su juventud bajo las partituras de la orquesta Mambo y la Tucán.

    Segura estoy de que en más de una ocasión, de niños, parábanse curiosos ante la puerta del baile de Tío Jaime en la plaza, soñando con bailar mientras observaban a los mozos y mozas que se daban cita allí cada Domingo.

    Rojos, bailarines y divertidos. Más de una vez hubieron de sonreír ante la ocurrencia de Tía Paula, quien acostumbraba a «repartir cera» a golpe de bolsa bien llena de duros, a los pillastres morosos que se intentaban colar en su pista de baile.

    Rojos, bailarines, divertidos y viajeros. Al principio se conformaban con pequeños trayectos, desplazamientos cortitos a las poblaciones aledañas en calidad de animadores del naciente club de fútbol local, San Andrés. Aunque en alguna ocasión soñaron con volar tan lejos que llenaron de colores la sal del mar.

    Y de la sal del mar a la algarabía en las aguas dulces del río Alagón durante los últimos compases del mes de Julio.

    Cada dieciocho del mes, con motivo de no se qué impuesta y obligada celebración nacional, recorrían los zapatitos la entonces palpitante Aceña del Duque. Un remoto hoy, abandonado lugar.

    Zapatitos soñadores, zapatitos viajeros, zapatitos juguetones… Zapatitos testigos en su inocencia de la emoción que invade a los niños la llegada de atracciones como “las cubas” o “las volanderas”durante los días de feria.

    Pero llegó el momento del fuego… Fuego inmenso, arrebatador, fuego que funde corazones de plomo, fuego que sabe arrastrar consigo a bellas bailarinas junto a los soldaditos cojos. Fuego que marca siempre cuál es el camino amarillo de baldosas a seguir. Fuego que llevaba en sí la inmensidad de unos ojos y el amor.

    Y tras el amor caminan mágicos los zapatitos del ayer y del hoy condenados errantes del destino. Caminan aplastando brujas de Norte a Sur, de Este a Oeste mientras persiguen corazones de hojalata.

    Estos zapatitos del ayer, caminan y caminan y nunca dejarán de caminar por siempre y para siempre jamás.

    El Telar. Revista Cultural de Torrejoncillo. Año 2017.

    MIS SITIOS PREFERIDOS:

  • Veinticinco de Noviembre

    Algunos, o tal vez muchos, puede que sean los años que ando en relaciones con libros infantiles de lo más variopintos: libros alegres, libros fantásticos, algunos en formato cómic, otros de mínimo tamaño…Todos ellos, eso sí, adornados con potentes ilustraciones para asombrar con ellas a esta generación de niños y niñas hiperdigitales.

    Soy solo mía de Raquel Díaz Reguera llegó a mis manos mecido por una amplia sonrisa y unos ojos alegres. Llegó sin avisar, como llega todo lo que ha de permanecer impreso en algún lugar de la memoria.

    Soy sólo mía no es alegre, ni fantástico, ni se nos preenta en formato cómic… Es un libro de los que laceran la piel con el roce de sus páginas.

    Comprometido en la denuncia de la vergonzante lacra que emponzoña cada día más nuestra sociedad, es un libro que remueve y quema por dentro.

    Porque Ratona, «supo que aquel día era el primero de una nueva vida que solo podía ser mejor que la que había dejado atras.»

    No pasa ni una hora desde que terminó la conmemoración del día que nos marcamos en el calendario como 25 de Noviembre Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y no quiero dejar de pensar en la llaga que dejó este libro sobre mis dedos, la huella en mi corazón; ni en los vivarachos ojitos que sabios, lo puesieron en mis manos y me pidieron lo contase alto y claro con mi voz.

    Porque como señaló la ilustre pedagoga María Montessori «La sabiduría comienza en la admiración de las cosas simples que los niños perciben con claridad».

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  • SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA.

    Fue un 25 de febrero de 1983 cuando las Cortes generales aprobaron el Estatuto de Extremadura, la norma institucional básica de nuestra comunidad. Por ello es que desde hace ya no pocos años, esta fecha se va consolidando como celebración pedagógica a través de actividades que definan nuestra identidad cultural.

    Este curso nuestro calendario laboral tiene marcada como fecha de celebración la comprendida entre los días que van del 27 al 3 de marzo.

    Como actividad de identidad comunitaria, he optado por trabajar para la ocasión el cuento de tradición oral La Jormiguita, cuento adaptado del repertorio de Cuentos Extremeños de animales de Juan Rodríguez Pastor.

    Por aquí os dejamos nuestro podscat para el canal de radio Portalibrín FM y el cuento redondo portátil que nos llevamos a casa para poder hacer lo que más nos gusta: contar desde nuestras palabras.

    Cuentos redondos con iconos para contar de manera sencilla.

    PODSCATS PARA EL CANAL PORTALIBRÍN FM
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  • CRÓNICA DE UN OCHO DE MARZO TOCADO POR EL CIERZO DE LA HISTORIA.

    Es ocho de marzo, la mañana se tiende fría y gris mordida por un viento constante. Un viento similar al cierzo que ávido sopla desde las tierras del alto Aragón.

    Las ruedas de una vieja maleta quiebran la pereza de las calles, aún vacías. Perseguida de un ritmo frenético imagino seguir el camino de baldosas violeta que siempre, siempre lleva ante la Oficina de Igualdad.

    Al fin llego. Ni el ruido, ni el viento, ni la agitación de las mariposas que llevo hace días enlazadas cerca de los hilos del corazón, han logrado mover ni un solo pelo de las ondas al agua con las que enmarqué mi rostro.

    Apretando con mis dedos el pelo sobre mi frente,hoy he seguido ante el espejo el mismo rito jovial de agua, peine y capa azul que siguió mi abuela durante toda su vida. Siempre fantaseé, mientras la observaba en aquel íntimo ritual del peinado, con la llegada del día en el que fuese yo misma quien trenzase con mimo mis propios cabellos.

    Subo ahora los peldaños de granito que dan entrada al Ayuntamiento de Torrejoncillo, un magnífico edificio de arquitectura singular.

    Algo tímida abro la puerta de la Oficina y cuál es mi sorpresa, encuentro a punto de orbitar a Valiente Valentina, pionera en lanzarse al espacio. Valentina Terehskova me alegro inmensamente de que estés otra vez preparada para volar.

    A su alrededor, Pipi Calzas-largas escapada quizás del renglón más severo de un libro, juega revoltosa enredada en los rumores de mi infancia. Pipi revolotea junto al señor Nilsson alborotando a los pequeños Chimpancés de la muy ilustre científica británica, Jane Goodal, que a su lado está, cargada de años pero llena de sabiduría y vitalidad.

    Los minutos pasan, pronto llegará la hora justa de las mujeres históricas. Ante tanto desmán, hace ahora su presencia con mucho rigor nuestra admirada Clara. Ataviada con su cuaderno de notas nos subraya con claridad cuál es el derecho que más le costó lograr.

    Amiga Campoamor, te debemos no sólo poder tener voz, sino tener en nuestro poder el privilegio del voto.

    Conforme avanzan hoy, las manecillas de este reloj de Maravillas, los pasillos resuenan con voz de mujer y la sala se hace cual Alicia, inmensamente pequeña a la par que la Oficina comienza a dejarse sentir terriblemente gigante.

    Dejo mi bolso, saco un libro, una maleta antigua mientras que en la moderna esperan impacientes un pantalón negro y una chaqueta gris.

    Junto al gris de María Moliner, cuidadora de palabras, se perfila ahora la ropa oscura de Esther de la Peña Angulo, maestra y primera mujer concejal del Ayuntamiento de Torrejoncillo.

    Empuñando cual arma de cultura Las obras completas de Moratín, Doña Esther que siempre piensa en sus niñas, se ajusta coqueta su tocado de época para iluminar con su presencia la que fuera su casa hace ya algo más de un siglo. Va y viene doña Esther y es

    a esta hora y no a otra cuando hace acto de prensencia enorme y señorial, Doña Juana reina de Castilla, Aragón y Navarra.

    Injustamente apartada del trono, encerrada de por vida en Tordesillas, Doña Juana se aferra fuerte a su bastón de mando. Es suyo y solo suyo, lo dice alto y bien claro.

    Desde el aire seco y enjuto de Castilla una brisa de belleza y locura asoma hacia la India, Méjico y hasta Hollywood. Quien diese vida a la más hermosa de las Dalilas, la diva del cine Hedy Keerr, viene hoy a reivindicarse como inventora. Qué grata sorpresa será para todos su vinculación con algo tan de la era digital como la red WIFI.

    Y mientras Cronos sigue llenando de colores la sala , azorada, llega Frida. Ha de componer sus trenzas para derramar así su perfume de flores. La casa parece ahora teñirse de un amargo y triste azul. Amiga Khalo, eres y serás todo un icono de este siglo y los que vengan.

    También azul, como la casa de Frida, es el color mínimo que se destaca en el vestido escueto de Teresa de Calcuta. La diminuta madre , lleva kilos de paz recogidos en un pequeño relicario que cae adornando la blancura de su túnica. Ha venido a mostrarnos un camino de paz y bendición.

    Teresa se aleja y poco a poco parece desdibujarse ante el colorido del Shari de la ministra Indira. Indira mujer polítca, Indira mujer ministra, Indira mujer perseverante. Gracias por tu valentía ministra Indira.

    Ahora sí, hoy es viernes ocho de marzo de 2024.

    Ha llegado la justa hora de las mujeres históricas. Agarro muy fuerte mi maleta de libros de las Misiones, mi diccionario del uso del español, ajusto mis gafas y fijo de nuevo mi pelo recogido en ondas. Compañeras caminemos todas juntas dispuestas a contar.

    Gracias Susi, Sonia, Mariví, Andrea, María José, Toñy, Mercedes, Laura, María del Mar Fontanal, Mar Soler, gracias mujeres valientes todas, mujeres tocadas hoy por el cierzo de la historia.